31 mayo, 2010

DE NUEVO GAZA

A esta hora está reunido el Consejo de Seguridad de la ONU, instancia paraestatal débil, anacrónica y sin ningún tipo de incidencia real. A esta hora los activistas de la flotilla se ven obligados a firmar un papel para su deportación o ir presos. A esta hora Israel comienza una vez más una estrategia comunicacional –siempre impecables, la última, sin ir más lejos, aquella que le permitió desviar las acusaciones fundadas del uso de fósforo blanco y otras armas prohibidas contra la población palestina en Gaza hace menos de 2 años– explotando el argumento “la misión no tenía fines verdaderamente humanitarios” y mostrando videos de cómo las fuerzas especiales israelíes son atacadas con palos y hondas al abordar las naves. A esta hora, por último, vuelve a reflotar el viejo pretexto de la defensa propia, el mismo que justifica que cuando un cohete es lanzado desde la frontera de Gaza hacia territorio israelí, se lancen otros 100 de vuelta muchos más potentes y destructores.

Nuevamente Israel ha hecho uso irracional de su poderío. Fuerza desmedida, se le llama. Gaza es un territorio de 360 km2 en el que viven cerca de un millón y medio de personas, 80% de la cuales en situación de pobreza dura (1 o 2 USD al día). La situación se tornó muy dramática luego del bloqueo impuesto por Israel en 2007, regulando más que estrictamente la entrada de bienes y servicios al territorio. En el papel son la Cruz Roja y la ONU las encargadas de canalizar la ayuda que ingresa al territorio, pretexto del que se sirve Israel para suavizar el bloqueo impuesto. La falta de combustible, de algunos bienes básicos y de infraestructura sobre todo hospitalaria son evidentes. Recuerdo l
a conversación que tuve hace más de un año con un médico noruego residente en el Al – Shifa, uno de los principales hospitales de Gaza. En pleno bloqueo y en medio de la operación “plomo fundido” que barrió con 1.400 palestinos, me contaba que el trabajo era tremendamente difícil, que se operaba a veces con las luces de los teléfonos celulares a falta de energía que alimentara los generadores de luz, que los implementos necesarios de reanimación no existían, que las camillas eran insuficientes incluso para satisfacer la demanda por atención en tiempos de paz y otra larga lista de etcéteras.

Varios medios han abordado como noticia el impasse diplomático de Israel –le dio de frente a uno de sus aliados, Turquía, y sus embajadores en varias partes del mundo han recibido telefonazos como nunca– y cómo eso podría cambiar el mapa de poder en Medio Oriente. Vale la pena insistir que acá hay cientos de miles de personas que están siendo asfixiadas deliberadamente, de manera impune.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

chucha y nosostros nos quedamos boquiabiertos

Alberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alberto dijo...

Estimado, por mi parte trato de crear atención sobre el tema, publicando cosas atingentes. En su momento, el reportaje de Gaza que cito en esta nota fue enviado a algunos medios de comunicación. Confieso que no tengo una pizca de esperanza de que ello vaya a cambiar las cosas, en el fondo. En este momento no me da para ir a subirme a un barco, sí para detenerme y comentar aquello que me merece la pena. Y sí, quizá debiera mandar una carta a la ONU para que se ponga los pantalones.

Me hiciste acordar el rancio argumento "si no estás inscrito no puedes opinar de política". Qué es eso?

La Cata dijo...

Es que simplemente me parece sorprendente que una vez más el mundo entero sea espectador de un acto terrorista liderado por un estado que cree que por precetos divinos, ese territorio no sólo les pertenece, sino que es exclusivo de ellos.
Para mí, a estas alturas, este pueblo sólo fue "elegido" para matar y siempre he sentido que están tan equivocados. Porque si la ley que quieren aplicar es el ojo por ojo, definitivamente están errando de víctima, más allá de lo absolumente reprochable que pueda ser aplicar ese tipo de ley.
Y de Obama ni hablar. Fue una profunda decepción.

Anónimo dijo...

Alberto no fue mi intención cuestionar nada, solo me refería a que tantos mortales como yo solo nos quedamos boquiabiertos, sin si quiera hacer un comentario contundente que a lo menos haga abrir los ojos a tanto pelotudo livianito que anda por la vida.

te das cuenta de mi incontundencia?