26 mayo, 2010

UN PEO

Han sido como tres veces en que he girado fuerte. Han sido cambios de piel, el mismo de la serpiente que estuve mirando largo rato. Ambientes en los que cambia la temperatura y la manifestación física de esos trastornos que siempre dejan algunas marcas en el cuerpo.

Ha pasado mucho desde febrero, desde el último post. Muerte de mascotas, accidentes súbitos, operaciones consecutivas, cambio de hábitos, de posiciones y el ritmo frenético de nuevas labores. Ha habido de todo. Y ahí me encuentro, como toda vez que parto, tanteando, estirando los brazos fuerte y de a poco, sin avallasar, sorteando embestidas, desafiando la novedad con cierta indiferencia y estilo, digámoslo. Esquivando la ansiedad y conduciendo el viraje para que no me lleve justo hasta donde no quiero llegar, porque eso sí lo he tenido claro: sé dónde no ir. Agarro las anclas que puedo sostener con nueve extremidades, aunque eso signifique escribir diciendo nada.

2 comentarios:

Flora dijo...

Tu nunca escribes para decir nada. Fuerza Tato, yo tengo toda confianza en ti.
Abrazo!

Anónimo dijo...

Flora tiene toda la razon.

Los desafios están hechos solo para los grandes como tú